¿Qué hace tu hijo en la guardería? Una mirada a los diferentes procesos de aprendizaje

Cada día, tu hijo se vuelve un poco más independiente, adquiere los fundamentos en muchas áreas de aprendizaje (lenguaje, escritura, lectura, el mundo que le rodea, su cuerpo, el arte, etc.), y se vuelve más sociable… Gracias a la escuela infantil, tu hijo se prepara poco a poco para su entrada a la escuela primaria.

Un programa de aprendizaje enriquecedor

A menudo, la primera hora de la mañana es un momento de libertad: los primeros en entrar en el aula eligen un juego que les gusta (dibujo, puzzle, juguete…) mientras esperan a que lleguen todos los niños. A continuación, se hace un balance de los ausentes (tabla de asistencia), del tiempo, de la estación, de la fecha (con la ayuda de etiquetas adecuadas, un niño pone la fecha del día, el tiempo…). Los niños aprovechan para expresarse sobre sus vacaciones, una actividad del fin de semana, los proyectos de la clase…

Tu hijo se acostumbrará así a hablar, a dejar hablar a los demás, a escucharlos, a confrontar sus ideas con las del vecino.

A continuación, la clase se divide en diferentes actividades: dibujo, lectura, pintura, experiencia física, deportes… Se alternan los tipos de actividades (tranquilas, físicas, lúdicas, etc.).

El lenguaje está en el centro de la enseñanza: para aprender a leer y escribir más adelante, tu hijo debe haber aprendido a expresarse correctamente y a entender lo que se le dice. En la guardería, y por supuesto especialmente en el jardín de infancia, su hijo se familiarizará con la construcción de frases y su vocabulario crecerá. Trabajar los sonidos, descomponer las sílabas y aprender el alfabeto y el grafismo le permitirá adquirir las bases de la escritura y la lectura.

Aprender a vivir juntos

La escuela es una microsociedad. Durante el día, suele haber un recordatorio de las normas internas. Y verás que a tu hijo no le costará integrarlos.

Salud

La escuela también es responsable de la educación sanitaria: tu hijo entenderá la necesidad de lavarse las manos a menudo, no sólo porque el profesor o el ayudante del profesor se lo recordarán, sino también porque verá a los niños mayores hacerlo y estará tentado de imitarlos. También aprende observando a sus amigos. Del mismo modo, tomará conciencia de su cuerpo. En los talleres de motricidad, se les enseña el control y la expresión corporal (juegos de rondas, equilibrios, saltos, desplazamientos, manejo de la pelota, etc.).

Despertar al arte

Dibujar, modelar arcilla, hacer objetos de papel maché, música, poesía… Todas estas actividades le permitirán desarrollar su sensibilidad artística dando rienda suelta a su creatividad.

Todo es una excusa para aprender

Durante el día, se repiten los mismos gestos: quitarse los zapatos para ir a la siesta o al gimnasio, luego volver a ponérselos, quitarse la chaqueta al llegar y colgarla en el perchero, ponérsela antes de salir a la calle… Todo ello le empuja hacia la autonomía. ¡Qué alegría que te demuestre que puede ponerse el anorak él solo poniéndolo en el suelo al revés! Como el aula es un lugar muy organizado, donde cada cosa tiene su sitio, te sorprenderá gratamente verle guardar sus lápices o dibujos por sí mismo.

Por la tarde, está prevista una merienda. Puede ser colectiva (la compra de fruta, yogur, compotas o galletas, etc. la hacen los padres voluntarios o la escuela) o individual (cada niño lleva su propia merienda). Sea cual sea el modo de funcionamiento de la escuela, durante la merienda o la fiesta de cumpleaños (en la que suele haber una tarta para toda la clase), tu hijo aprende a compartir, a comer correctamente, a ordenar…

Aprender… jugando

Los juegos desempeñan un papel esencial porque gran parte de la enseñanza se realiza de forma lúdica: para aprender las letras, los números, el lenguaje… el profesor utiliza rimas infantiles, juegos de dedos, juegos de manos, canciones, lectura de cuentos o poemas… El despertar a las matemáticas se realiza con la ayuda de juegos de lógica (memoria, memos, rompecabezas, juegos de construcción, juegos de manipulación, juegos numéricos…).

Lo mismo ocurre con las actividades científicas: es a través de la exploración, de los experimentos sensoriales, que tu hijo descubre el mundo de los seres vivos, el mundo de la materia… Es a través de los dibujos, de la pintura, de la reproducción de las letras siguiendo los puntos, etc. que se inicia en la escritura. El profesor aprovecha para vigilar su postura y le ayuda a sujetar bien el lápiz y a afinar su grafismo.

Entre el ruido y el silencio

¿Quién no quiere taparse los oídos en el patio de recreo? La escuela tiene algunos lugares muy ruidosos: el comedor, el patio, el gimnasio… Afortunadamente, hay momentos tranquilos para que tu hijo pueda descansar. La hora de la siesta para los más pequeños mientras que los niños más mayores pueden escuchar música suave, cuentos u hojear libros ilustrados, sentados en silencio en una alfombra.

Igualdad de oportunidades

Al enviar a tu hijo a la guardería, le das la oportunidad de estar en contacto con otros niños de su edad, lo que le prepara para vivir bien en sociedad. Todo el aprendizaje que hará le prepara para el primer grado. Pero la baza de la escuela es también identificar las desigualdades: en algunas escuelas se pone en marcha un proyecto de detección de trastornos de la conciencia fonológica (sobre rimas, división silábica, diferenciación de sonidos, lectura, etc.). Los niños son sometidos a pruebas para descubrir a los que tienen grandes dificultades y entrenarlos durante unos diez minutos al día para ayudarles a ponerse al día. La escuela es, por tanto, un medio para restablecer la igualdad de oportunidades entre los niños.

Cuando llegue la hora de las mamás y los papás, ¡no te sorprendas de encontrar a tu hijo bastante cansado! Después de un largo día, necesita que te descomprimas, que le dediques un rato de mimos, que le reconfortes… ¡Para que al día siguiente esté preparado para empezar de nuevo con buen pie!

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